Á mundialización quédanlle poucos meses de vida, segundo Jeff Rubin

Hoxe chegou a nós unha entrevista publicada na sección La Contra, do xornal La Vanguardia (non poñemos a ligazón porque non é permanente) que está tendo unha grande repercusión na bloguesfera. O entrevistado é Jeff Rubin, un dos economistas que máis claramente están a falar do Teito do petróleo. Reproducimos aquí, polo seu interese, a entrevista completa:

Jeff Rubin, ex economista jefe del CIBC; despedido por anunciar el fin de la globalización

“El petróleo caro hará inviable el ´low cost´y la globalización”

LLUÍS AMIGUET – 24/11/2009

Tengo 55 años y en el banco CIBC me dieron a elegir: mi libro o mi cargo. Nací en Toronto: mis hijos comen papayas, pero volveremos a la compota de manzana. Soy economista: mi religión son los precios. No sé si la globalización es buena o mala, pero sé que es insostenible

Desde que el mundo se mueve con petróleo, todas nuestras crisis económicas han comenzado por su precio…

Correcto… Y esta no es diferente.

¿Y las hipotecas subprime?

No son su causa, sino una irresponsable consecuencia: se concibieron con la presunción de que los tipos de interés seguirían siempre bajos, como el precio del barril.

Siempre fue el gran tensor de precios.

¿Recuerda cómo el barril de petróleo se puso poco antes de la recesión a 147 dólares?

¡Y cómo se quejaban los taxistas!

Pues las subprime y las hipotecas baratas que causaron el terremoto financiero se empezaron a conceder cuando el petróleo costaba 40 dólares y había liquidez de sobra.

Y el tráfico estaba imposible.

Y de repente el petróleo pasó de 40 a 70 dólares y subiendo. Por eso la inflación se disparó un 35 por ciento en el planeta. Y los bancos centrales se vieron obligados a subir tipos para evitar un desastre monetario.

Y las hipotecas se hicieron impagables.

¡A más del 5 por ciento de interés! Pero…, recuerde: ¿cuál era la causa última?

Usted dice que el precio del petróleo.

Por eso, cuando reventó la burbuja hipotecaria, el precio del petróleo también volvió a bajar a los 40 dólares y ahora, que apenas se observa una tímida recuperación… ¡Ya está el barril de nuevo a ochenta dólares!

Y las petroleras subiendo en bolsa.

Mi propio banco, el CIBC, tuvo que dar por perdidos 8.000 millones de dólares de hipotecas impagadas. Yo decidí ir más allá de todo lo que se publicaba y empezar a estudiar esa causa última: el precio del petróleo.

Y ¿qué ha descubierto?

Que el petróleo va a ponerse en 100 dólares en seis meses y que ese barril a tres dígitos acabará con la cultura low costydemostrará que la globalización ha sido un sueño o una pesadilla, pero, en cualquier caso, económicamente insostenible en el futuro.

Pero los bancos estarán más regulados.

Y ¿qué? Los gobiernos pueden desincentivar el riesgo especulativo, cobrar tasas sobre los movimientos de capital… Lo que quieran: pero eso no abaratará el petróleo. Los estados no pueden inventarse el crudo.

Nadie sabe cuánto petróleo queda.

Lo que puedo afirmar, como cualquier experto, es que se ha acabado el petróleo barato: ahora disfrutamos aún de una tregua gracias a la recesión que acabará en seis meses.

¿Cómo lo sabe?

Digamos que el petróleo barato ya ha sido extraído y se ha dejado el caro para el final… ¿No le parece puro sentido común?

La técnica avanza, el mundo es grande.

Las técnicas progresan, sí, pero también son más caras. Además, los países productores necesitan cada vez más su propia producción: simplemente, ya no pueden permitirse vender barato el petróleo que queda.

Las renovables ya están despegando.

Pero no están aún desarrolladas lo suficiente como para sustituir al petróleo en unos meses; ni siquiera para modular su precio. Lo estarán en 10 años, pero no en 10 meses.

Entonces…

Insisto en que hablo sin emoción partiendo del frío estudio de los precios: en apenas unos meses veremos el fin del low cost y el principio del fin de la globalización.

¿Me alegro o me entristezco?

Ese es su problema. Yo sólo soy economista. Lo que puedo predecir es que se acabaron los vuelos de los londinenses a Barcelona para disfrutar de una noche de juerga.

Y con ellos todo un estilo de vida.

El low cost es ecológicamente insostenible, pero ahora será económicamente inviable. Usaremos el avión, desde luego, pero no para ir a Vietnam unos días de vacaciones, sino en ocasiones señaladas y a un alto precio.

Volar será un lujo, como en los 60.

Desandaremos la senda de la globalización que anduvimos gracias al petróleo barato.

Si me permite: no me parece tan malo.

Pues mejor para usted, porque vamos a tener que renacionalizar y relocalizar todo el sistema productivo a medida que se demuestre que el alto precio del petróleo hace inviable seguir globalizando la economía.

¿En qué sentido?

Que en las Navidades del 2010, amigo, ya no va usted a poder comer mangos.

¿. ..?

Yo de pequeño, en Navidad en Toronto, la única fruta que tenía era la compota de manzana en tarro de mi abuela. A eso volvemos.

Y ¿qué más?

Ahora las economías avanzadas sólo crean empleos de servicios con salarios bajos: camareros, telefonistas… Y un puñado de capataces, porque la producción se lleva a Asia.

Aquí todos innovaremos… Dicen.

Pues van a volver aquí las fábricas, porque muy pronto será imposible pagar el petróleo que cuesta mover piezas y productos entre Asia y España: económicamente insostenible. Así que tendremos que volver a producirlo nosotros todo y más cerca: desde los granitos de arroz hasta los transatlánticos.

¿Volver a la autarquía, dice usted?

Relocalizar y aproximar la producción al consumidor: el mundo encogerá. América no podrá permitirse importar como ahora 6.000 millones de dólares de comida china.

Y ¿así volverá el consumo de lo local?

No habrá más remedio. Lo exótico será de nuevo exótico… Y caro. Y lo local y artesano volverá a ser lo cotidiano… Como en nuestra infancia.
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De aquí o nada

Nadie sabe cuánto petróleo queda ni cuándo se acabará, pero Rubin sostiene en Por qué el mundo está a punto de hacerse mucho más pequeño que lo que se ha acabado – seguro-es el petróleo barato. Y con él la era low cost y la globalización. Y esta vez la fría predicción economicista coincide con la utopía nostálgica y yeyé: traer cerezas de Chile en Navidad va a ser insostenible, amigos, pero, en primavera a cambio, miles de neopayeses volverán a cultivar habitas del Maresme. Retornarán así artesanías y diversidad de gustos locales, pero no por capricho gourmet, es que no habrá más remedio. Lo barato saldrá tan caro que no podremos permitírnoslo. ¡Ojalá suceda también al revés!

Pódense ler outras interesantes entrevistas con Jeff Rubin na WWW:

5 thoughts on “Á mundialización quédanlle poucos meses de vida, segundo Jeff Rubin

  1. 24 Novembro, 2009 at 8:53 p.m.

    O libro que menciona a entrevista leva por título Why Your World Is About to Get a Whole Lot Smaller: Oil and the End of Globalization.

  2. Xoán
    24 Novembro, 2009 at 9:13 p.m.

    Por se a algúen lle interesa, acaba de sair este mes a tradución do libro en español: “Por qué el mundo está a punto de hacerse mucho más pequeño”. Editorial: TENDENCIAS

  3. 24 Novembro, 2009 at 9:18 p.m.

    Grazas pola referencia, Xoán. Sen dúbida teremos que engadilo á nosa bibliografía: http://vesperadenada.org/3-bibliografia-de-utilidade/

  4. Xoán D.
    24 Novembro, 2009 at 9:29 p.m.

    Realmente o que está a rematar son non só os viaxes low cost, senón toda esta sociedade de consumo low cost, do todo a cen, de usar e tirar. Algúns aínda teiman en non querer aprender do pasado, onde sen dúbida teremos que fedellar para ver se atopamos respostas á nova situación que nos virá. Non podemos desandar o camiño pero si aprender dos pasos mal dados. Por desgraza, acho que só unha subida dos prezos do petróleo (e logo dos demais produtos) será o que nos faga reflexionar un chisco. Aínda non hai nada que estivemos co petróleo a case 150 dólares/barril e non aprendemos. Pero como os prognósticos dos prezos do petróleo se confirmen e se os intereses suben ou se a cotización do euro baixa, veremos onde fican os que defenden a falacia do progreso continuado, da desmaterialización da economía, da perfecta substituibilidade dos recursos (mesmo dos enerxéticos) e da confianza na solución tecnolóxica.

  5. Camba
    25 Novembro, 2009 at 12:06 p.m.

    Si, como din os ingleses: “Time will tell”.